No puedo abarcar la inmensidad
entre tanto pequeño desconsuelo
lo inmensamente bueno de estar solo
finalmente en silencio
escuchando el destino de los astros
las inefables y ruinosas
mañanas de los muertos
cuando las viejas se acercan a sus tumbas
a poner flores y llevarse tierra en el pañuelo
despuntar el lápiz sobre una papelera rota
hasta que desaparezca entre los dedos
y mirar una estrella hasta que caiga
o morder tu boca hasta que se convierta en beso.

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