"Discrepo con el modo
en que discurre mi pasado.
No logro hacer reír
a la niña que tengo
ahí sentada en la cocina.
Sus manos descansan
como pétalos
pero su corazón galopa".
Ni músculo. Ni sangre. Mi corazón se deja morder por la mirada. Se come a pedazos pegoteados. Se deshace en los dedos. Se disuelve en la lengua. Se encadena a la lluvia y a las venas de sal de las lágrimas. Se funde sobre fuego. Se endurece en el roble. Se viste de pétalos azules y peces de colores. No hay agua para su sed ni monstruos para sus sueños.