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27 febrero 2011

MADONNA

EDVARD MUNCH  1894
SI DIOS FUERA UNA MUJER

¿Y si Dios fuera una mujer?
Juan Gelman


¿y si dios fuera mujer?
pregunta juan sin inmutarse

vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas

tal vez nos acercáramos a su divina
desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso

si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad

si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del
infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles

ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia

Mario Benedetti

26 febrero 2011

A MARQUESIÑA


     

              A Marquesiña temblaba con sólo recordar como  A Marquesa se quitaba el anillo. Tres dedos flacos ceñían su anular por la base para desnudarlo de un pedrolo que podía dejar alguna huella.  Solamente le pegaba con la mano del revés y sus nudillos eran gruesos como nueces.   A Marquesa era una mujer de peinados altos, voluptuosos y pomposas faldas.   Siempre parecía irritarse con su proximidad y giraba la cabeza soslayándola, frunciendo el ceño como si estuviese oliendo a establo.  En casa de A Marquesiña no había agua, así que cuando llegaba al Pazo por las mañanas todavía no se había lavado las manos.  Pero su naríz... Su naríz aún estaba impregnada por los narcisos y las amapolas de los pechos de  A Marquesa Lo primero era preparar el desayuno y luego limpiar uno por uno todos los crucifijos del Pazo.  Una de las principales excusas para el castigo eran las telarañas.  Así que cuando sucedía algo inesperado que podía quebrar esa rutina profiláctica  A Marquesiña  en seguida reconocía esa mirada.  Una mezcla de amenaza y placer que le traía de inmediato a su mente  el anillo.

22 febrero 2011

LA MUJER BORRADA

    
     El amanecer le traía con la primera luz el angustioso roce de las sábanas sobre el muñón cicatrizado.  Podía ocurrir en cualquier momento mientras dormía, no tenía aviso ni presagios, tan sólo despertaba cualquier mañana y le faltaba un dedo, o una oreja, incluso una teta. 
     Esta vez pensó inmediatamente que tendría que levantarse con muletas.  Siempre las dejaba por si acaso al lado de la cama.  Se sentó y apartó las mantas.  Ahí estaba, perfecta y redondeada la rótula.  Media pierna menos. 
     Así que esperó, como hacía habitualmente durante unos minutos, a que el bálsamo de la resignación cayera sobre ella y le permitiera seguir andando mientras mecánicamente al menos le fuera posible.

19 febrero 2011

ANTONIETA Y EL MINISTRO



     Antonieta era de esas mujeres cuya capacidad histriónica estaba profundamente ligada a la atención que le dispensaba su público.  Jamás se preguntaba cuál era el papel que debía interpretar para los próximos minutos, eso ni se le cruzaba por la cabeza.  Tenía un don innato, una fuerza, un fuego interior que la derretía y la transformaba alquímicamente en cualquier cosa, la ponía lo mismo en trance que en éxtasis.  La tarde que murió su madre estabamos todos encerrados en una viciada habitación oscura, donde apenas resistían los pabilos por la falta de oxígeno que provocaban las flores. 

     Como si hubiese caído presa de un espíritu que la poseía gritó: "Bueno, yo no quiero que ésto parezca un velorio, así que ahora todos a contar chistes!!!!"  Y soltó una carcajada histérica que nos empujó a cometer la forzada escenificación de un burdel en medio de una sala mortuoria.  Es bien sabido que el humor y la muerte mal se llevan, pero en ocasiones hay un insano placer en presentarlos.  Al cabo de dos horas estaba a las puertas del velatorio una patrulla policial pidiendo que guardáramos el orden y el decoro, pues los deudos del finado del piso de arriba se quejaban de nuestras risotadas. 

     Pero Antonieta igual que hizo aquello podría haber hecho cualquier otra cosa, podría haber estado esas dos horas tirada sobre el féretro abierto, abrazando en medio de un mar de llanto los despojos de su madre muerta.  Y a pesar de todo esa tarde en medio de las caras largas que sobrevinieron a las risas, a pesar de las enormes coronas que impedían el paso atravesadas por lazos que rezaban "Tu familia", "Tus Amigos", "Tus Compañeros de Trabajo", llegó el Ministro montado entre los redondos cantos de su Jaguar, a la misma hora de siempre.  Esta vez para dar las condolencias a Antonieta y el último adios a su vecina.

     No hizo excepciones, igual que cualquier otro día de calor, esos en los que el mercurio tocaba los treinta y ocho grados a la sombra en una  Buenos Aires donde quemaba hasta el zumbido de las chicharras, el Ministro se bajó del auto en calzoncillos con los pantalones prolijamente doblados sobre el brazo.  El barrio parecía un sainete, un cruce caprichoso de vidas entre los adoquines por los que aún pasaba el tranvía.


FOTOS ALICIA SEGAL


VICENTICO - EL OTRO - SOLO UN MOMENTO

02 febrero 2011

HOMÓGRAFOS

Escapan de un dibujo imaginario
las infames palabras malgastadas.
Ignoran su acepción, domesticadas
en la prisión de un fértil diccionario.
Se encadenan a su significado
de nimia variedad de enciclopedia
cumpliendo el triste rito cotidiano
del contenido hipócrita que encierran.
No pueden mencionar lo que no existe.
Con silenciosa inequidad y engaño
pronuncio uno por uno los vocablos
que al golpear con mis labios se resisten.
Se transforma en homógrafo el Hambre,
ya no es el hambre light, es Hambre inmunda,
Hambre feroz matada por el Hambre.
Descarrila en los folios el lenguaje,
en la tinta de una pancarta burda.
Cáscaras secas caen de mi boca
nombrando Horror, Pobreza y Resistencia.
La justicia, una fantasía obscena
deja una trampa absurda en los fonemas,
nos niega la Verdad de Miserables.

31/01/2011


FOTO WERNER BISCHOF