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26 enero 2012
22 enero 2012
21 enero 2012
GOOD MORNING PROFESSOR
Año 1972. Se editó por primera vez "Las Tumbas". Un libro crudo, realista, despiadado por los ecos de un mundo desconocido...El de los Reformatorios.
"Las Tumbas era un libro que no tenía competencia, salí directamente a buscar un público. Era un tema que, hasta ese momento, no se había tratado en la literatura argentina."
Enrique Medina no escribe su primer libro como producto de una casualidad; ya había recorrido Latinoamérica con una compañía de marionetas e incursionado en el cine, en el teatro y en la televisión.
"Me acuerdo que a mi vieja le dije: -Me voy por tres meses.- Recién a los cinco meses le escribí la primera carta. Volví casi a los diez años. Recorrí toda Latinoamérica hasta México. Cuando estuve a punto de saltar a Estados Unidos arrugué...De eso me arrepiento, porque creo que me hubiera ido bien. Me quedó siempre esa duda".
Cuando estudiaba pintura en la Escuela Manuel Belgrano iba con sus compañeros al Teatro Florida a ver un espectáculo de streeptease. El grupo de jóvenes se había hecho conocido en el lugar y muchas veces al llegar, les daban un palco. El Obelisco era testigo de sus bromas. Se encontraban a menudo con Hugo del Carril que vivía cerca.
Para ese entonces, Medina entretejía historias y escribía capítulos de aquella novela que tendría forma definitiva recién en 1976. "Strip-Tease".
"Yo había leído mucho, muchísimo, a los popes de ese tiempo: Victoria Ocampo, Borges, Bioy Casares...Todos habían sido acusados de europeizantes. Ellos entendían el país, la sociedad, la vida desde su condición social. Yo tenía que hacer lo mismo, copiar el punto de vista para tocar los temas que ellos no tocaban porque los desconocían, ya sea porque no les interesaban o tal vez los desdeñaban. Lo que ellos no hacían yo sí podía hacerlo. Entendí que siendo fiel a mi estrato social podía plantear problemas diferentes, historias diferentes, personajes diferentes y un estilo literario diferente. Con todo lo que ellos decían "no hay que escribir", con los deshechos del lenguaje, yo hice un nuevo espacio literario."
Con un lenguaje literario que en aquel momento fue llamado soez, escribir determinado tipo de palabras suponía una funcionalidad, era considerado transgresor. Autor discutido, cuyos libros no podían exhibirse de la mitad de las librerías hacia adelante, fue convocado por una universidad de los Estados Unidos como profesor de literatura. Desde Buenos Aires llegaban cartas rechazando la edición de "Las muecas del Miedo". Enrique Medina recuerda aún hoy las voces de sus alumnos que, al cruzar el campus por la mañana, lo saludaban: -Good Morning, professor!.
Adriana Fernández Lagoa
para Revista Mosaico
Buenos Aires, 1995
http://aesteladodelatumba.contrabanda.org/2012/02/06/06-02-2012/
http://aesteladodelatumba.contrabanda.org/2012/02/06/06-02-2012/
A Este Lado de la Tumba
Lun, de 19 h a 21,30 hs en Contrabanda FM, Radio Libre de Barcelona
Cuentos oscuros que declaran la guerra a la estupidez; poesía moribunda para resucitados; lluvia para los días de sol. Radioliteratura contra la cultura basura, esperpento literario para el fin del mundo, o simplemente, Amor y Muerte para Tod@s.
20 diciembre 2011
Que Será, Será
"Discrepo con el modo
en que discurre mi pasado.
No logro hacer reír
a la niña que tengo
ahí sentada en la cocina.
Sus manos descansan
como pétalos
pero su corazón galopa".
05 diciembre 2011
04 diciembre 2011
EL HIJO DEL MINISTRO
Creía que nunca me volvería a pesar tanto una valija como aquel flamante portafolios de cuero marrón del colegio. A la salida de clases formábamos un pequeño grupo con el tano Tenembaum, con Hojman, con el vasco Oyonarte y nos íbamos a la estación de Plaza Once, que quedaba muy cerca, para jugar a emborrachar nuestros trece años de marmotas con unos brillantes y sudados tubos de moscato; costaban chauchas pues lo verdaderamente codiciado y costoso era el especial de jamón y queso que vendían, con un pan blanco y crujiente de corteza blandita, que resplandecía dentro de una campana de vidrio, cargado de un jamón cocido que nunca más olió igual y un queso cortado a máquina, grueso y algo picante. Comer el especial implicaba el sacrificio de volver caminando a casa, y volver de Plaza Once a Plaza Italia era demasiado; quedaba muy lesionado al día siguiente, me costaba ponerme los zapatos y tenía que repartir paquetes en la fábrica de mi tío.
Mi padre era muy estricto acerca de que los niños manejáramos dinero, pero no era muy contemplativo de las leyes laborales y su peronismo no se aplicaba a la doctrina casera; a él, que en el barrio lo llamaban el Ministro, nadie le iba a reprochar que le saliera un hijo vago. Así que inventaba múltiples ocupaciones para nosotros, en lo posible siempre unos cuantos barrios más lejos de donde tenía su bulín, en el que vivió la mayor parte del tiempo la vecina, Antonieta.
En todas las épocas hubo alguien que supo aprovecharse de las desesperaciones ajenas. Y en esa época fue Domínguez. Me había dicho: “Si me prestás las témperas, te compro un sánguche, un especial” . “Hecho”. Y en la clase de dibujo presencié indignado cómo apretaba los pomos despiadadamente, vaciando en las hojas Canson toneladas de pintura. Yo le decía: “Pará!” y él, cínico, repetía: “Me gusta la textura”. Así que yo me consolaba pensando en el especial de jamón y queso y en cómo se me iba a deshacer dentro de la boca.
A la salida fuimos a la estación a pedir nuestros moscatos y se nos añadió la apalabrada compañía de Domínguez, con los soquetes caídos y la valija escrita con birome. Al llegar a los mostradores que escondían los barriles, Dominguez pidió “un especial” y apenas se lo entregaron le hincó el diente de tal manera que se llevó por delante medio sánguche. “Qué me dijiste cara dura?. Teníamos un trato!”. “Sí, como vos decís, teníamos” y se echó a correr agarrando la valija. No me dio tiempo de reaccionar o ahí mismo le hubiese puesto el ojo morado. Pero les dije a los muchachos: “Mañana lo mato a piñas”.
Me pasé el día disfrutando de la visión de la cara mormosa de Domínguez. Al llegar por la tarde al colegio se separaba la muchedumbre a mi paso como en un western que espera su duelo al sol. Se corría la voz por todas las aulas: “Hay piña”. “A la salida hay piña”.
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| FOTO ARTEOSCURA |
El retado a duelo ni siquiera se enteró por mí. La masa quinceañera lo aupó como posible vencedor antes de que se diera cuenta del tamaño de sus brazos y sus piernas de escarbadientes.
En el primer recreo desapareció la población escolar del patio; en cambio en Plaza Once, al pie de las masónicas cenizas del monumento a Rivadavia, se formó un círculo de guardapolvos grises. Domínguez y yo, frente a frente, separados por dos metros de polvo de ladrillo. Comenzó a saltar como un púgil peso pluma y a mover los puños de manera frenética, mientras su jopo engominado se resistía a caer sobre los ojos. Cada vez que yo tiraba un puñetazo gritaba “Oooooleeeee” y lo esquivaba. Pero en mi pecho y en mi estómago ardía la humillación del especial robado y la visión que me había alimentado durante todo el día. Entonces, sin amagar siquiera, embestí como un toro bravo; me tiré encima de él y empecé a pegarle en la cara. Veía sus ojos de terror y sus mejillas enrojecidas, pero todo en mi cabeza eran témperas y sánguches que gritaban “Justicia!”.
Si nos hubieran separado un minuto antes se hubiera ahorrado el ojo morado pero, al fin y al cabo, tenía su lección y ya no se haría el listo con nadie. Yo, ese día me fuí a pie a casa. No me acuerdo de haber caminado, sino de haber sido transportado por mis pensamientos. Las témperas vacías que me compró mi vieja. Los paquetes inmensos que me esperaban en la fábrica. Los especiales que me podría haber comprado con un sueldo. Y la cara mormosa del Ministro, si verdaderamente existiera la justicia.
02 diciembre 2011
27 noviembre 2011
OTRO GATO DE CHOCOLATE
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| FOTO GUILLERMO ASIÁN |
"Cual un gato
resbala el sol
por los tejados
veinticinco centímetros
de cálido placer
a traves de mi ventana
otro jesús de chocolate
gime su condena
mientras yo escupo la mía
sobre el sofá, en un cuadro
de ketchup y mostaza
el chocolate me indigesta
cortaré mi cabeza
y la dejaré sobre la chimenea
al menos seré yo
mi propio trofeo"
Adriana Fernández Lagoa©
25 octubre 2011
(O)TANATOS
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| FOTOGRAFIA DAVID ESCUDERO |
He soñado con flores
y con piedras
con el fuego originario
el fuego de la primera antorcha
como si fuera
un mensaje en la botella.
Tú has soñado con lo mismo.
Mi sueño está en Madrid
en Casablanca
en El Cairo
en Nueva York
en China
y en Bombay.
En un infinito
tránsito nocturno
de recuerdos cifrados.
Qué modelo
de vida te separa
de tu más remoto
antepasado.
Su perfume se mezcla
de fluidos temporales
se aproxima
como un animal extinto.
Dame un poco de pintura
y feromonas
y escríbeme en el cuerpo
tu proclama.
No puedo construir
en esta mansedumbre
tu voz es como
una pancarta ciega
una vejez sin rostro
un pelo rojo pagando
con manos excitadas
el billete de la lotería
un hombre con sus bolsas
que por fin esta mañana
logró que alguien le diera
su bocata de tortilla.
Lo ves?
Somos linaje de sueño y pesadilla.
No quiero amanecer
en este cuerpo prostituido
donde el futuro me depara
sólo a mí mismo.
Prefiero estar lejos
lejos
al otro lado
seguir siendo un espejismo
yo soy el paraíso
la tierra prometida
a la que vienen a morir
de jornaleros
verás que te esclavizo
no tienes mis derechos
es mentira
que seamos iguales
hasta para morir
eres sólo un eslabón
de mi cadena alimenticia
quédate donde estás
no vengas a comerte mis miserias
prefiero seguir siendo lo que creo
devorémonos los unos a los otros
en esta ridícula parcela
mientras se hidrata Europa
de sangre y de petróleo
desmiénteme
tu hambre y tu sequía
y grita
salvaje
hasta que me despiertes.
Adriana Fernández Lagoa©
20 octubre 2011
RETIRADA
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| FOTO LUIS LUMBRERAS |
Supongo que tendré que retirarme
a vivir un tiempo
atravesar esas cortinas de gasa
que acariciaban mi frente
cuando no medía
ni tres palmos
correr entre las hileras
desparejas de árboles azules
arremangarme de nuevo la camisa
para lavar mis brazos
en la fuente de tu cuerpo
y ver caer la lluvia a lo lejos
mientras se incendia el monte
sudar sin despertarme
de aquella pesadilla
y esperar que a mi mano
le quepan esos guantes
cuando llegue la nieve.
Sí, supongo que tendré
que retirarme a vivir un poco
antes de que llegue ese invierno
en el que tu sol se ponga.
Adriana Fernández Lagoa©
18 octubre 2011
Adios Muchachos
![]() |
Kafeontzia - Coffee PotJUANKARH |
Dónde desearías estar si no estuvieras?...
En ese limbo mágico
donde se suceden las cosas con calma.
Despertarse.
Ver salir el sol como ayer.
Comprobar que hay niebla.
Que en lugar de arrastrarme hacia Paris
me arrastro en una nube gris
por una carretera.
Adriana Fernández Lagoa ©
06 octubre 2011
Vete al cuerno...de África !!!
Me gusta el verano. El silencio pesado del aire.
Nunca pensé si moriría en invierno
o en verano bajo una sombra de cuarenta grados.
Nunca pensé tampoco si tendría que escoger
a cuál de mis hijos darle la última gota de agua.
Y veo cruzar por el cielo de este oscuro infierno
un águila carroñera vestida de resplandeciente oro.
Debo haber cogido mal la carretera
y me estrellé contra una roca antes de subir al avión que me trajo aquí.
En mis sueños anoche dejé Yibuti.
Cuatro minutos antes abandoné Kenia.
Unos novecientos mil somalíes están refugiados
en países vecinos a causa de la sequía y la hambruna.
Algunos llevan veinte años viviendo en el campo de refugiados,
otros han nacido allí.
El de Dadaab supera las cuatrocientas mil personas
pero sólo puede acoger noventa mil y continúan llegando unos mil trescientos al día.
El ocho llegó un avión
con treinta toneladas de ayuda no alimentaria a Mogadiscio.
Pero hoy aterricé en Madrid.
Calles Cortadas.
Fiesta y algarabía motivadora para quinientos mil evangelizados.
Pasado mañana estarán en sus casas
contando el subidón del verano en Madrid.
El jardinero vestido de blanco no advirtió
que los olivos morirían en dos semanas si no eran trasplantados.
En un imperfectísimo mundo tendría razón el jardinero,
habría que llamar a especialistas para que los salvaran.
Sus vidas se parecen cada vez más a las de unas escuálidas plantas
abandonadas en un invernadero bajo el sol de África.
Está científicamente probado
que el ritmo cardíaco mínimo se registra cuando dormimos.
Y ya queda muy poca gente a la que le sigue latiendo el corazón
de un modo casi imperceptible.
Quedamos dos grandes bandos:
los antropológicamente definidos
y los que nos importan menos aún que los animales.
Luego quedarán los sobrevivientes adaptados y los no adaptados,
como yo que deben ser disciplinados para seguir siendo considerados humanos.
Los no sobrevivientes ya sabemos todos quiénes son.
Yo sólo soy un hombre, o una mujer,
que corre detrás de sus propios pensamientos,
un ser antropológicamente definido por ahora
y sobreviviente inadaptado
que apenas pretendo dejar un rastro de olvido detrás de mí.
Al fin y al cabo un poeta es más que un payaso?
No tengo ninguna otra inquietud por las noches
que aferrarme a mi almohada
para que no me arrastre el naufragio del sueño.
Veo a través de sus ojos un futuro que me espanta
pero mis propios ojos no ven nada ciegos de tanto imaginar.
Cuando era pequeña no importaba cuánto era mucho o poco.
La medida de la felicidad estaba en la sorpresa,
en algo que hemos perdido irremediablemente
si no somos capaces de trasplantar un olivo,
aunque luego termine muriendo en la azotea
de un piso ciento treinta y tres.
Porque entonces ni los paneles solares
ni sus ojos como arañas aterciopeladas
extendidas vigilando el abismo podrán salvar ya nunca más a nadie.
Estaremos todos ocupados en mantener quietas las aguas
del espejo donde se reflejará Narciso.
La principal ocupación de los privilegiados es la intriga,
la red de influencias, el vínculo que los une al resto de privilegiados,
un mundo de pirámides humanas
en el que algunos seremos sólo abono y combustible.
La libertad se ha transformado en una quimera,
un concepto vacío,
hemos sido empujados a no elegir eligiendo.
Y como ya no es un bien común
pues simplemente será abolida y reemplazada por la norma.
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